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| Créditos a quien corresponda |
Pasaron meses de completa armonía en el hogar
Servaes. Eileen se dedicó a escribir, a complacer a su marido, ir a fiestas, al cine o al teatro. Verdaderamente las cosas marchaban
estupendamente y la presión inicial por
el primogénito había desaparecido.
Fue un viernes por la tarde
cuando, encontrándose Eileen en el Jardín disfrutando de la brisa y contemplando las orquídeas,
recibió una llamada de Will, diciéndole
que para esa noche se pusiera lo más bella
que pudiese puesto que la
llevaría a ver la presentación del nuevo disco de un grupo musical que le habían dicho estaba causando furor en toda
la ciudad. Que una vez allí, se reunirían con una pareja de amigos de él.
Nada más colgar el teléfono, se dirigió al closet tratando de decidir
qué ponerse. Tras mucho revisar y miles de dudas , optó
por un par de botas, pantalón de cuero negro, blusa de tirantes roja y una chamarra de cuero. Su cabello largo y rizado iría libre por esta
vez.
Cuando terminaba de maquillarse,
llegó su esposo, quién al verla así
no pudo más que alzarla en brazos y besarla en la boca. Inconteniblemente, comenzó a descender por su cuello , y sólo
cuando estuvo a punto de quitarle la
blusa, Ana lo detuvo mirando instintivamente
su reloj y recordándole que se hacía
tarde y que no conseguirían mesa disponible. Pese a los pucheros de su esposo,
se resignó y la soltó .
En tiempo record , Will se
duchó y cambió de ropa eligiendo atuendo
de cuero también.
Antes de que hubiese terminado, a Will le pareció escuchar el el rugido de un potente motor. Una vez
finalizado por completo, bajó sonriendo y a toda prisa las escaleras, y al llegar al garaje, la escena de Eileen sobre su bebe, una Ducati Multistrada 1200 S
D Air, roja y negra, acelerando a todo lo más que el acelerador le
daba, haciendo un ruido ensordecedor, le
devolvía una imagen que casi no recordaba de ella y que fue una de las que
primero conoció.
Sin demorar más, Will apretó el
botón para que la puerta del garaje se abriera,
se sentó detrás, se ajustó el casco, con sus brazos rodeó la cintura de ella y salieron de casa a toda velocidad.
Al llegar al local, no podían creer la
cantidad de gente que se encontraba por fuera pidiendo entrar ya que el
concierto empezaría pronto. Centro
involuntario de atención de quienes se hallaban en la cola de espera, se sintieron observados desde el momento en
que la aparcaban en el estacionamiento situado en el mismo callejón donde se
encontraba el camión que transportaba todo lo de la banda, justo en una de las
entradas laterales del local. Y aquellas
miradas, muchas de las cuales parecían reconocer en aquella circunstancia
alguna desmerecida ventaja, continuaron mientras se bajaban y se quitaban los cascos.
Miradas
ajenas, a las que les acompañaron las de
los propios componentes de la banda que
se encontraban en el vehículo cuando escucharon el rugir del motor. Asomados y comentando jocosamente, lograron
observar a la pareja, pero uno de los integrantes del grupo, al ver de quién se trataba uno de ellos ,
dejó de sonreír, volvió a su asiento y dejo de jugar con sus compañeros. Al
instante llegaba su representante que les indicaba que ya era hora de comenzar
el espectáculo.
Will
y Eileen se acercaron hasta la entrada principal del local, y sin hacer la preceptiva
cola, delante de todos los más que malhumorados que esperaban, el portero les
dejó pasar por un lado suyo retirando la banda de seguridad, ante el reclamo de
los que esperaban pasar. Pese a increparlos, Eileen
entró rápidamente sin voltearse a
mirarlos en cuanto el guardia se hubo retirado.
Una
vez dentro, lograron llegar a la mesa
que la otra pareja había reservado, a
escasos metros del escenario. Asombrados
por tan estupenda ubicación, ambas
parejas se saludaron y se sentaron. Llevaban un rato conversando entre ellos ,
cuando las luces se apagaron. Los primeros acordes de una
guitarra dieron el pistoletazo de salida
a la actuación.
La
presentación se había iniciado, y sólo se veía la silueta iluminada del
guitarrista a través de un foco blanco a contraluz. Primer cambio en los
acordes, y la voz del vocalista comenzó a aparecer mientras el escenario se iluminaba por
completo. Una gran pantalla detrás de ellos visualizaba el símbolo del grupo. Las
asistentes femeninas se mostraban
enloquecidas con aquellos primeros tonos desde que aquella voz hizo acto de
presencia. Un coro improvisado, acompañaba al vocalista en el inicio de una canción : ”Closer to the Edge”.
Conforme
la canción iba desenvolviéndose, el
cantante , de forma inquieta, parecía buscar algo o a alguien en la sala. En un
momento determinado, su búsqueda cesó,
concretamente en primera fila, a un lado del escenario, aunque la visión no le era agradable del todo para sus ojos.
Eileen, acomodándose frente a su esposo y recargándose
en él, mientras Will le correspondía rodeándola con sus brazos por la cintura, comenzó a
moverse al ritmo de la música, volteando a Will y dándole un beso.
En
el momento en que el resto de la banda aparecía en el escenario ella separaba
los labios de él, se volteó para disfrutar del show, y observando
fijamente los ojos de uno de ellos , le resultaron muy familiares. Cuanto más
lo miraba , la sensación de que le conocía de algo crecía, hasta que algo le
hacía preguntarse si aquel, el cantante
, no era el mismo hombre que había conocido meses atrás en aquel parque.
Separándose
de su esposo, comenzó a beber de la copa
de él al ver que en su vaso nada quedaba, acabándoselo de un sorbo. Dispuesta a
servirse más, cogió la botella ante el asombro de Tom que se
preguntaba a qué podía deberse aquel cambio de actitud. La notaba algo nerviosa, más tensa de lo
normal , y dicha actitud , sólo fue in crescendo conforme sonaron sucesivas
canciones; hasta que el grupo anunció un
breve descanso ya que uno de los instrumentos fallaba.
El
cantante no dejaba de mirar a Eileen, ante
la extrañeza de Will por la actitud coincidente de ambos . Aquel desconocido
por no disimular en nada su interés, y el de ella, que comenzaba a no saber casi
cómo mantenerse sentada. Eileen sintió la mirada de Will, aquella instigadora
mirada penetrante que se introducía hasta en sus entrañas , y ante su falta de
aire y su exceso de nerviosismo, le comentó que debía ir al cuarto de baño. Éste
quiso acompañarla, pero esta se negó
señalándole que prefería ir sola y que la esperase allí, que no tardaría.
Con
dificultad entre el gentío, nervioso y emocionado por la actuación, caminó entre la multitud hasta que logró llegar. Afortunadamente no
había chicas por fuera del baño encontrando
sólo una en su interior. Apoyada en uno de los lavabos y mirándose al espejo,
cuando aquella mujer salió al exterior, se apoyó en la pared, cerró los ojos , y se limitó a
sentir como la adrenalina recorría sus
venas, como su corazón latía a toda velocidad sin parar, y como en su mente, la
imagen del hombre del parque, el cual pensaba ella que había logrado superar
hacía mucho tiempo, volvía a presentarse de aquella forma, dejándole claro ,
que aquello que creyó sentir aquella vez, no había desaparecido, sólo se había
ocultado en su subconsciente.
Con los ojos cerrados tratando de
tranquilizarse e inmersa en sus pensamientos, sintió como unos labios se
apoderaron se su boca y unos brazos la
tomaban por las caderas con fuerza. Pero
al abrirlos, se dio cuenta que no eran los
de su esposo quienes la tomaban con tanto ahínco.
Aquellos
profundos y enormes ojos azules que sólo había visto una vez hacía muchos meses
atrás, y que se habían apiadado de ella con aquel rostro y aquel gesto ,
pertenecían a aquel ángel que al mismo tiempo se había convertido en su peor
demonio.
Pese
a la realidad que encontró , ella ni pudo ni deseó soltar esos labios, y tomándolo
por el cuello correspondió al
beso. Tras observarla durante un instante una vez más, la cogió de la mano y se
la llevó al baño de hombres cerrando la puerta por dentro.
Sin
soltarla de la mano, empujó una de las puertas de los retretes y se sentó . Tirando de ella, la sentó encima
suyo. Sin mediar palabra, sólo miradas
de inmenso deseo, con ambas manos le quitó la chamarra de cuero bruscamente
arrastrando la blusa consigo mientras
la besaba tan apasionadamente que ella,
simplemente , no pudo ni quiso detener
esa demostración de deseo.
Cuando al fín reaccionó y tomó fuerzas ni se sabe de dónde, lo separó con ambas manos, y mirándole a los
ojos, negó con la cabeza, se incorporó ,
y separándose de él hacia la puerta , recogió la blusa y la chaqueta que
estaban en el piso, se las puso , y
mientras se las recolocaba , salía del cuarto de baño con la cabeza algo gacha.
Conforme
se iba acercando a la mesa , pasaba sus dedos por la cabellera para arreglársela y
los dedos por su boca, momento en el
cual se encontró a Will justo viniendo
hacia ella. En ese trayecto ,
ella se adelantó, pero éste,
por su actitud curiosa y desconfiada, se
quedó mirando por encima del hombro izquierdo de ella descubriendo que el vocalista del grupo, ese quien había estado
observando a Eileen, salía del baño acomodándose el cabello y limpiándose la
cara al igual que ella lo hacía momentos
antes .
Durante el resto de la noche, Will, con un rostro más serio de lo que sería
deseable , se dedicó a mirar a su esposa buscando alguna evidencia de algo que su mente
estaba maquinando, algo que su intuición le decía que había pasado realmente y
que la normalidad sólo era aparente.
Algo
que le confirmaría que lo que había entre ellos dos, no era tan idílico como
parecía.
Al terminar el Show, fuera del local, el amigo de Will le comunicó que la banda los había invitado a
la after party a celebrar en una casa cercana. Will, si dejar de observar a su mujer mientras
daba una respuesta, aceptó la
oferta. Ella, asombrada, se limitó a
dejar que esta vez condujese él, sirviéndole de paquete, tras solicitarle ,
con su mano extendida , las llaves.
La fiesta se celebraba en la casa particular
del dueño del local dónde había tenido lugar la presentación del disco, no muy
lejos del centro de Paris.
Cuando
ambos llegaron al piso, la pareja conocida
ya se encontraba dentro esperándolos cerca de la entrada, ya que como buenos
fans y seguidores de la banda, quisieron aprovechar antes de que comenzase a llegar todo el mundo para
conversar con ellos y sacarse fotos del encuentro.
Nada
más adentrarse en el interior, les llamó la atención de que, entre de los
asistentes, proliferasen las mujeres en detrimento de los hombres.
Eileen,
quien iba tomada de la mano de Will en todo momento, caminaba detrás suya
mientras trataba de ubicar al chico que la encerró en el baño de caballeros en
el local. Tom se giró hacia ella por un
instante viendo que ella se encontraba buscando a alguien de forma desesperada.
Al
llegar a un espacio aparentemente libre tomaron asiento, y no pasaron ni dos
minutos , cuando alguien más se les
incorporaría . Era el vocalista, el cual se presentaba sin camisa, con unos pantalones de mezclilla
rotos, tenis y una botella de vino en la mano.
Se presentó y les dio la
bienvenida pidiendo disculpas por la ausencia del anfitrión, el cual hacía un
momento que había decidido desaparecer.
Con
toda la confianza y seguridad en sí mismo
de la que podía gozar, se sentó
al lado de Will extendiendo los brazos en el respaldo del sofá, y sonriéndoles les dijo que su nombre era Joseph.
La pareja le saludó al mismo tiempo mirándose entre sí.
A pesar
de su nerviosismo y de los sentimientos encontrados, tras tomar la copa que
portaba, Eileen alargó la mano para tomar la botella que estaba en la mesa,
pero Joseph rápidamente la interceptó, coincidiendo ambas manos, tocándose y clavando las correspondientes
miradas al sentirlas. Will, que se en encontraba
en medio de ambos, notó la reacción de su esposa y del cantante, quedando serio,
sin decir palabra alguna. Joseph, manteniendo sus ojos azul intenso en
ella, con aquella misma expresión, le sirvió la siguiente copa de vino que
ansiaba. Completamente extasiado, a su
mente llegaron las imágenes de ambos en
el baño del local, sonriéndose mientras pasaba sus dedos por sus labios con cada tramo de
imagen fresca que se le reaparecía. Mordiéndose su labio inferior como culmen,
mientras sus ojos no cambiaban de objetivo, y demostrando su disfrute extremo
con la situación, al morderse el labio inferior de aquella forma tan
particular.
Will, nervioso y comenzando a hartarse de
aquello, estuvo a punto de decirle algo y acabar con aquel coqueteo descarado hacia su mujer, cuando
llegó el hermano de Joseph para decirle que la gente pedía una canción. Este se
negó, pero su hermano insistió, así que
se levantó del asiento, se acercó hasta
donde estaba Eileen sentada, se inclinó a modo de reverencia dedicándole la canción, y se despidió , pero al levantarse le guiñó el ojo y se alejó del lugar.
Will
asombrado por el descaro del artista, se puso de píe bruscamente y tomó a Eileen del brazo. Ella tan sólo se
incorporó y lo siguió hasta la salida, pero justo cuando su marido abría la
puerta del ascensor, se escuchó la voz de Joseph por el altavoz solicitando a
Eileen su presencia en el escenario improvisado. De pronto, un potente foco
reflector blanco les iluminaba.
Joseph
no la dejaría ir de esa forma. Él desea más, mucho más de ella.
Sorprendidos
en la huida, no les quedó más que
desistir de su empeño y acercarse hasta
el trio. Una vez allí, el cantante dijo unas palabras en donde le dedicaba a ella
la única canción que cantaría esa noche.
Comenzó a tocar la guitarra, y desde los acordes iniciales, las fans del grupo reconocieron la melodía (“
The Kill”) .
Pese
a su asombro ante la tremenda osadía demostrada por Joseph, ella no podía apartarle la mirada. Aprovechando el tema , él decidió tomarla de
las manos y comenzar a bailar con ella, la cual le colocó sus manos alrededor
del cuello, mientras él colocaba las
suyas en sus caderas, procurando pegarla mucho a su cuerpo. En un giro, decidió
inclinarla un poco para poder poner su
barbilla en el cuello de ella. Y Eileen, aún de espaldas al escenario, volvió a
centrarse en el cantante , el cual, sólo con su forma de mirarla, le hizo saber que no estaba sola, y que era suya, solamente suya y de nadie más.
Al
terminar la canción, el DJ comenzó con las mezclas de música y la gente,
simplemente, comenzó a bailar hasta el amanecer.
Con un esposo cuya actitud nunca denotó ser
una persona celosa y qué no se le
despegó en toda la noche, y la novia de
su amigo que insistía en invitarlo a bailar, a Will le costaba horrores procurar
no separarse de su esposa ni para ir al baño.
Sabía que había un depredador en el área y por nada del mundo le iba a
dejar la oportunidad de acercarse a su presa.
Despidiéndose de sus amigos, salieron de ese
lugar casi a la par del sol. Con Will debidamente
apertrechado y subido a la moto, mientras se colocaba el casco, Eileen lanzó
una última mirada hacia arriba, como
despidiéndose de algo que ella sabía que no podía ni debía ser, a Joseph, que desde el balcón, observaba como ella, esa mujer, la que una vez conoció en un parque, se alejaba con otro que no era él,
pero siendo consciente, de que eso era algo que podía cambiar de un momento a
otro.
Con
los primeros rayos el día iluminando sus rostros , partieron rumbo a su casa. Ella
sólo quería llegar para dormir , algo
que sabía perfectamente que no iba a
suceder, no con su esposo, quién sólo
con su mirada se lo decía todo.
El
camino de regreso a casa pareció relativamente corto a pesar de vivir a las
afueras de la ciudad. En cuanto entraron en la casa, nada más bajarse de la
motocicleta y sin musitar palabra alguna, se dirigió inmediatamente a su
dormitorio .
Decidida
a tomar un relajante baño y encontrándose a punto de entrar en la ducha, su esposo la alcanzó por detrás y
rodeándola con sus brazos, la besó en
la nuca rozando su oído . Lejos de darle
respiro alguno, continuó deslizándose por su cuello rozando cada centímetro de piel con sus
húmedos y calientes labios, mientras
sus manos acariciaban su cuerpo preparándola para darle la vuelta y
tener su cara frente a la suya.
Con
sus ojos cerrados, Eileen disfrutaba
cada uno de los roces de los labios y
las manos de Will, grabando cada movimiento en su piel. Las manos de su marido lo eran todo para ella. Manos ágiles, suaves y perfectas,
con las que Will, siempre había logrado alcanzar el estado de éxtasis cada vez
que se apoderaban de su cuerpo.
En cuanto a él, la realidad de estar casado y
desear tanto a una mujer hermosa como la suya, chocaban en cierta medida con la
realidad de que, pese a la seguridad que sentía sobre el amor mutuo que se
profesaban, esa circunstancia era sublimemente temporal y etérea, y dispuesta a
cambiar en cualquier momento.
Ese
día, la amó como nunca, de forma suave,
sutil, delicada, tierna y sublime, haciéndola tocar el cielo más de una vez.
Hasta que la tarde llegó, y con ella, el hambre .Pero esta vez, un hambre más mundana: el cuerpo les pedía alimento.
Aún recostados , Will cogió el teléfono y
pidió el desayuno, por nada del mundo
quería que su amada esposa moviera un dedo, si no era para darle placer a él
Rocio Rangel Espinosa
(Todos los derechos reservados)
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