lunes, 18 de julio de 2016

DESTINO, CAPITULO SEGUNDO (Registrado en SAFE CREATIVE SEPTIEMBRE 2015)

Créditos a quien corresponda


Pasaron meses de completa armonía en el hogar Servaes. Eileen se dedicó a escribir, a complacer a su marido, ir  a fiestas, al cine o  al teatro. Verdaderamente las cosas marchaban estupendamente y  la presión inicial por el primogénito había desaparecido.

Fue un viernes por la tarde  cuando, encontrándose Eileen en el Jardín disfrutando de  la brisa y contemplando las orquídeas, recibió una  llamada de Will, diciéndole que para esa noche se pusiera lo más bella  que pudiese puesto que  la llevaría a ver la presentación del nuevo disco de un grupo musical que  le habían dicho estaba causando furor en toda la ciudad. Que una vez allí, se reunirían con una pareja de amigos de él.


Nada más colgar el teléfono, se dirigió al closet tratando de decidir qué ponerse. Tras mucho revisar y miles de dudas ,  optó  por un par de botas, pantalón de cuero negro, blusa de tirantes roja y  una chamarra de cuero. Su  cabello largo y rizado iría libre por esta vez.
Cuando terminaba de maquillarse,  llegó su esposo,  quién al verla así no pudo más que alzarla en brazos y besarla en la boca. Inconteniblemente,  comenzó a descender por su cuello , y sólo cuando estuvo a punto  de quitarle la blusa,  Ana lo detuvo mirando instintivamente su reloj y recordándole  que se hacía tarde y que no conseguirían mesa disponible. Pese a los pucheros de su esposo, se resignó y la soltó .



En tiempo record , Will  se duchó y  cambió de ropa eligiendo atuendo de cuero también.
Antes de que hubiese terminado,   a Will le pareció escuchar el  el rugido de un potente motor. Una vez finalizado por completo, bajó sonriendo y a toda prisa las escaleras,  y al llegar al garaje,  la escena de Eileen sobre su bebe,  una Ducati Multistrada 1200 S D Air, roja y  negra,   acelerando a todo lo más que el acelerador le daba,  haciendo un ruido ensordecedor, le devolvía una imagen que casi no recordaba de ella y que fue una de las que primero conoció.
Sin demorar más,  Will apretó el botón para que la puerta del garaje se abriera,  se sentó detrás, se ajustó el casco, con sus brazos rodeó la  cintura de ella  y  salieron de casa  a toda velocidad.


Al llegar al local, no podían creer la cantidad de gente que se encontraba por fuera pidiendo entrar ya que el concierto empezaría pronto.  Centro involuntario de atención de quienes se hallaban en la cola de espera,  se sintieron observados desde el momento en que la aparcaban en el estacionamiento situado en el mismo callejón donde se encontraba el camión que transportaba todo lo de la banda, justo en una de las entradas laterales del local.  Y aquellas miradas, muchas de las cuales parecían reconocer en aquella circunstancia alguna desmerecida ventaja, continuaron mientras se bajaban y se quitaban los cascos.  


Miradas ajenas,  a las que les acompañaron las de los propios componentes de la banda  que se encontraban en el vehículo cuando escucharon el rugir del motor.  Asomados y comentando jocosamente, lograron observar a la pareja, pero uno de los integrantes del grupo,  al ver de quién se trataba uno de ellos , dejó de sonreír, volvió a su asiento y dejo de jugar con sus compañeros. Al instante llegaba su representante que les indicaba que ya era hora de comenzar el espectáculo.


Will y Eileen se acercaron hasta la entrada principal del local, y sin hacer la preceptiva cola, delante de todos los más que malhumorados que esperaban, el portero les dejó pasar por un lado suyo retirando la banda de seguridad, ante el reclamo de los que esperaban pasar. Pese a increparlos,   Eileen entró rápidamente  sin voltearse a mirarlos en cuanto el guardia se hubo retirado.


Una vez dentro,  lograron llegar a la mesa que la otra pareja había reservado,  a escasos metros del escenario.  Asombrados por tan estupenda ubicación,  ambas parejas se saludaron y se sentaron. Llevaban un rato conversando entre ellos , cuando las luces se apagaron. Los primeros acordes   de una guitarra dieron el pistoletazo de salida  a la actuación.
La presentación se había iniciado, y sólo se veía la silueta iluminada del guitarrista a través de un foco blanco a contraluz. Primer cambio en los acordes, y la voz del vocalista comenzó a aparecer  mientras el escenario se iluminaba por completo. Una gran pantalla detrás de ellos visualizaba el símbolo del grupo. Las asistentes  femeninas se mostraban enloquecidas con aquellos primeros tonos desde que aquella voz hizo acto de presencia. Un coro improvisado, acompañaba al vocalista en el inicio de una  canción :  ”Closer to the Edge”.


Conforme la canción iba desenvolviéndose,  el cantante , de forma inquieta, parecía buscar algo o a alguien en la sala. En un momento determinado, su  búsqueda cesó, concretamente  en primera fila,  a un lado del escenario,  aunque la visión  no le era  agradable del todo para sus ojos.
Eileen,  acomodándose frente a su esposo y recargándose en él, mientras Will le correspondía  rodeándola  con sus brazos por la cintura, comenzó a moverse al ritmo de la música, volteando  a Will y dándole un beso.


En el momento en que el resto de la banda aparecía en el escenario ella separaba los labios de él,  se  volteó para disfrutar del show, y observando fijamente los ojos de uno de ellos , le resultaron muy familiares. Cuanto más lo miraba , la sensación de que le conocía de algo crecía, hasta que algo le hacía preguntarse  si aquel, el cantante , no era el mismo hombre que había conocido meses atrás en aquel parque.  


Separándose de  su esposo, comenzó a beber de la copa de él al ver que en su vaso nada quedaba, acabándoselo de un sorbo. Dispuesta a servirse más, cogió la botella ante el asombro de Tom  que se  preguntaba a qué podía deberse aquel cambio de actitud.  La notaba algo nerviosa, más tensa de lo normal , y dicha actitud , sólo fue in crescendo conforme sonaron sucesivas canciones;  hasta que el grupo anunció un breve descanso ya que uno de los instrumentos fallaba.

El cantante  no dejaba de mirar a Eileen, ante la extrañeza de Will por la actitud coincidente de ambos . Aquel desconocido por no disimular en nada su interés, y el de ella, que comenzaba a no saber casi cómo mantenerse sentada. Eileen sintió la mirada de Will, aquella instigadora mirada penetrante que se introducía hasta en sus entrañas , y ante su falta de aire y su exceso de nerviosismo, le comentó que debía ir al cuarto de baño. Éste quiso acompañarla,  pero esta se negó señalándole que prefería ir sola y que la esperase allí, que no tardaría.


Con dificultad entre el gentío, nervioso y emocionado por la actuación,  caminó entre la multitud  hasta que logró llegar. Afortunadamente no había chicas por  fuera del baño encontrando sólo una en su interior. Apoyada en uno de los lavabos y mirándose al espejo, cuando aquella mujer salió al exterior, se apoyó  en la pared, cerró los ojos , y se limitó a sentir como la adrenalina recorría  sus venas, como su corazón latía a toda velocidad sin parar, y como en su mente, la imagen del hombre del parque, el cual pensaba ella que había logrado superar hacía mucho tiempo, volvía a presentarse de aquella forma, dejándole claro , que aquello que creyó sentir aquella vez, no había desaparecido, sólo se había ocultado en su subconsciente.


Con los ojos cerrados tratando de tranquilizarse e inmersa en sus pensamientos, sintió como unos labios se apoderaron se su boca y  unos brazos la tomaban por las caderas con fuerza.  Pero al abrirlos,  se dio cuenta que no eran los de su esposo quienes la tomaban con tanto ahínco.
Aquellos profundos y enormes ojos azules que sólo había visto una vez hacía muchos meses atrás, y que se habían apiadado de ella con aquel rostro y aquel gesto , pertenecían a aquel ángel que al mismo tiempo se había convertido en su peor demonio.
Pese a la realidad que encontró , ella ni pudo ni deseó  soltar esos labios, y  tomándolo  por el cuello correspondió  al beso. Tras observarla durante un instante una vez más, la cogió de la mano y se la llevó al baño de hombres cerrando la puerta por dentro.


Sin soltarla de la mano, empujó una de las puertas de los retretes  y se sentó . Tirando de ella, la sentó encima suyo.  Sin mediar palabra, sólo miradas de inmenso deseo, con ambas manos le quitó la chamarra de cuero bruscamente arrastrando  la blusa consigo mientras la   besaba tan apasionadamente que ella,  simplemente , no pudo ni quiso detener esa demostración de deseo.
Cuando al fín reaccionó y  tomó fuerzas ni  se sabe de dónde,  lo separó con ambas manos, y mirándole a los ojos,  negó con la cabeza, se incorporó , y separándose de él hacia la puerta , recogió la blusa y la chaqueta que estaban  en el piso, se las puso , y mientras se las recolocaba , salía del cuarto de baño con la cabeza algo gacha.


Conforme se iba acercando a la mesa ,  pasaba  sus dedos por la cabellera para arreglársela y  los dedos por su boca, momento en el cual  se encontró a Will justo viniendo hacia ella.  En ese  trayecto ,  ella se adelantó,  pero éste, por  su actitud curiosa y desconfiada, se quedó mirando por encima del hombro  izquierdo de ella descubriendo que  el vocalista del grupo, ese quien había estado observando a Eileen, salía del baño acomodándose el cabello y limpiándose la cara al igual que ella  lo hacía momentos antes .
Durante el resto de la noche, Will,  con un rostro más serio de lo que sería deseable , se dedicó a mirar a su esposa  buscando alguna evidencia de algo que su mente estaba maquinando, algo que su intuición le decía que había pasado realmente y que la normalidad sólo era aparente.
Algo que le confirmaría que lo que había entre ellos dos, no era tan idílico como parecía.
Al terminar el Show, fuera del local,  el amigo de Will  le comunicó que la banda los había invitado a la after party a celebrar en una casa cercana.  Will, si dejar de observar a su mujer mientras daba una respuesta,  aceptó la oferta.  Ella, asombrada, se limitó a dejar que esta vez condujese él, sirviéndole de paquete, tras solicitarle , con  su  mano extendida , las llaves.


La fiesta se celebraba en la casa particular del dueño del local dónde había tenido lugar la presentación del disco, no muy lejos del centro de Paris.
Cuando ambos llegaron  al piso, la pareja conocida ya se encontraba dentro esperándolos cerca de la entrada, ya que como buenos fans y seguidores de la banda, quisieron aprovechar antes de que  comenzase a llegar todo el mundo para conversar con ellos y sacarse fotos del encuentro.


Nada más adentrarse en el interior, les llamó la atención de que, entre de los asistentes, proliferasen las mujeres en detrimento de los hombres.
Eileen, quien iba tomada de la mano de Will en todo momento, caminaba detrás suya mientras trataba de ubicar al chico que la encerró en el baño de caballeros en el local.  Tom se giró hacia ella por un instante viendo que ella se encontraba buscando a alguien de forma desesperada.
Al llegar a un espacio aparentemente libre tomaron asiento, y no pasaron ni dos minutos , cuando alguien  más se les incorporaría . Era el vocalista, el cual se presentaba  sin camisa, con unos pantalones de mezclilla rotos, tenis y una botella de vino en la mano.  Se presentó  y les dio la bienvenida pidiendo disculpas por la ausencia del anfitrión, el cual hacía un momento que había decidido desaparecer.


Con toda la confianza y seguridad en sí mismo  de la que podía gozar,   se sentó al lado de Will extendiendo los brazos  en el respaldo del sofá,  y sonriéndoles  les dijo que  su nombre  era  Joseph. La pareja le saludó al mismo tiempo mirándose entre sí.
 A pesar de su nerviosismo y de los sentimientos encontrados, tras tomar la copa que portaba, Eileen alargó la mano para tomar la botella que estaba en la mesa, pero Joseph rápidamente la interceptó, coincidiendo ambas manos,  tocándose y clavando las correspondientes miradas al sentirlas.  Will, que se en encontraba en medio de ambos, notó la reacción de su esposa y del cantante, quedando serio, sin decir palabra alguna. Joseph, manteniendo sus ojos azul intenso en ella,  con aquella misma expresión,  le sirvió la siguiente copa de vino que ansiaba.  Completamente extasiado, a su mente llegaron las  imágenes de ambos en el baño del local,  sonriéndose  mientras pasaba  sus dedos por sus labios con cada tramo de imagen fresca que se le reaparecía. Mordiéndose su labio inferior como culmen, mientras sus ojos no cambiaban de objetivo, y demostrando su disfrute extremo con la situación, al morderse el labio inferior de aquella forma tan particular.  


Will, nervioso y comenzando a hartarse de aquello, estuvo a punto de decirle algo y acabar con aquel  coqueteo descarado hacia su mujer, cuando llegó el hermano de Joseph para decirle que la gente pedía una canción. Este se negó,  pero su hermano insistió, así que se levantó del asiento,  se acercó hasta donde estaba Eileen sentada, se inclinó a modo de reverencia dedicándole  la canción,  y se despidió , pero al levantarse  le guiñó el ojo y se alejó del lugar.
Will asombrado por el descaro del artista, se puso de píe bruscamente  y tomó a Eileen del brazo. Ella tan sólo se incorporó y lo siguió hasta la salida, pero justo cuando su marido abría la puerta del ascensor, se escuchó la voz de Joseph por el altavoz solicitando a Eileen su presencia en el escenario improvisado. De pronto, un potente foco reflector blanco les iluminaba.
Joseph no la dejaría ir de esa forma. Él desea más, mucho más de ella.


Sorprendidos en la huida,  no les quedó más que desistir de su empeño y acercarse  hasta el trio. Una vez allí,  el cantante  dijo unas palabras en donde le dedicaba a ella la única canción que cantaría esa noche.  Comenzó a tocar la guitarra, y desde los acordes iniciales,  las fans del grupo reconocieron la melodía (“ The  Kill”) .
Pese a su asombro ante la tremenda osadía demostrada por Joseph, ella no podía  apartarle la mirada.  Aprovechando el tema , él decidió tomarla de las manos y comenzar a bailar con ella, la cual le colocó sus manos alrededor del  cuello, mientras él colocaba las suyas en sus caderas, procurando pegarla mucho a su cuerpo. En un giro, decidió inclinarla un poco para poder  poner su barbilla en el cuello de ella. Y Eileen, aún de espaldas al escenario, volvió a centrarse en el cantante , el cual, sólo con su forma de mirarla,  le hizo saber que  no estaba sola,  y que era suya, solamente suya y de nadie más.


Al terminar la canción, el DJ comenzó con las mezclas de música y la gente, simplemente,  comenzó a bailar  hasta el amanecer.


Con un esposo cuya actitud nunca denotó ser una persona celosa  y qué no se le despegó en toda la noche, y  la novia de su amigo que insistía en  invitarlo  a bailar, a Will le costaba horrores procurar no separarse de su esposa ni para ir al baño.  Sabía que había un depredador en el área y por nada del mundo le iba a dejar la oportunidad de acercarse a su presa.


Despidiéndose de sus amigos, salieron de ese lugar casi a la par del sol. Con  Will debidamente apertrechado y subido a la moto, mientras se colocaba el casco, Eileen lanzó una última mirada hacia arriba,  como despidiéndose de algo que ella sabía que no podía ni debía ser,  a Joseph, que desde el balcón,  observaba como ella, esa mujer, la  que una vez conoció en un  parque, se alejaba con otro que no era él, pero siendo consciente, de que eso era algo que podía cambiar de un momento a otro.

Con  los primeros rayos el día  iluminando  sus rostros , partieron rumbo a su casa. Ella sólo quería llegar para dormir ,  algo que sabía perfectamente  que no iba a suceder, no con su esposo,  quién sólo con su mirada se lo decía todo.


El camino de regreso a casa pareció relativamente corto a pesar de vivir a las afueras de la ciudad. En cuanto entraron en la casa, nada más bajarse de la motocicleta y sin musitar palabra alguna, se dirigió inmediatamente a su dormitorio .
Decidida a tomar un relajante baño y  encontrándose a punto de entrar  en la ducha, su esposo la alcanzó por detrás y rodeándola con sus brazos,   la besó en la nuca rozando su oído .  Lejos de darle respiro alguno, continuó deslizándose por su  cuello rozando cada centímetro de piel con sus húmedos y calientes labios,   mientras sus manos  acariciaban  su cuerpo preparándola para darle la vuelta y tener su cara frente a la suya.


Con sus ojos cerrados, Eileen  disfrutaba cada uno de los roces de  los labios y las manos de Will, grabando cada movimiento en su piel.  Las manos de su marido lo  eran todo para ella. Manos ágiles, suaves y perfectas, con las que Will, siempre había logrado alcanzar el estado de éxtasis cada vez que se apoderaban de su  cuerpo.
En cuanto a él, la realidad de estar casado y desear tanto a una mujer hermosa como la suya, chocaban en cierta medida con la realidad de que, pese a la seguridad que sentía sobre el amor mutuo que se profesaban, esa circunstancia era sublimemente temporal y etérea, y dispuesta a cambiar en cualquier momento.


Ese día, la amó como nunca, de forma  suave, sutil, delicada, tierna y sublime, haciéndola tocar el cielo más de una vez.
 Hasta que la tarde llegó, y con ella,  el hambre .Pero esta vez, un hambre  más mundana: el cuerpo les pedía alimento.

 Aún recostados , Will cogió el teléfono y pidió el desayuno,  por nada del mundo quería que su amada esposa moviera un dedo, si no era para darle placer a él

Rocio Rangel Espinosa
(Todos los derechos reservados)

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